Es Nacho. Al final de la primera jornada de grabación de "Historia de una cama de noventa". Acabábamos de finiquitar uno de los pasajes más emocionalmente peliagudos del corto...
Y lo que Nacho luce triunfante en esa palangana son los restos de su vómito. Vómito real, recién salido de su boca tras ingerir ingentes cantidades de calimocho.
Nacho me aseguró que está harto del vómito falso en el cine, que teníamos que intentar conseguir un vómito de verdad y no usar una papilla al uso... Me convenció. El resultado lo veréis pronto.
Después de hacerle la foto, Nacho, exhausto tras el duro día de curro y mezcla de emociones, se dedicó a abrazarnos a todos. "Perdón si huelo a pota", se excusaba al abrazarnos...
FUNDIDO A NEGRO
