"Seguro que si me entendieras te parecería un gilipollas, pero ahora mismo lo único que quiero es apuntarme mañana mismo a clases de sueco. Y luego te buscaré donde sea, en Suecia si hace falta, y te diré unas cuantas frases que sí puedas entender... Porque nunca me había sentido así con nadie".
En el momento en que le hice esta foto, Dani estaba a punto de pronunciar estas líneas. Grabábamos "El sueco". En una habitación del Hotel Puerta de América.
Sí, vale, la metáfora de base de "El sueco" es previsible en mí: ¿hacerse el sueco en las relaciones? De eso va la cosa. ¿De bailar y saltar sobre la cama en lugar de afrontar lo que uno siente? De esto también.
Y Dani bordó su personaje en un tour de force a pelo con David. Y eso que casi le avisé de un día para otro. Bueno, casi no. Le avisé de un día para otro.
¡Larga vida a los cortillos exprés! Con actores como Dani o David, siempre dispuestos a saltar desde el trampolín más alto, bienvenido sea cualquier plan de un día para otro.
FUNDIDO A NEGRO
