De un día cualquiera que de pronto casi se convierte en una entrada para el prorrogado Circo Americano de Legazpi.
Ocurría algo que empieza a ser un clásico: comida con Ferrés en el Vips de Méndez Álvaro. Que si esto, que si lo otro, que si me pone muchos megustas una tal @hilla_bensimone del Instagram... Y entonces, tras el postre, Ferrés se puso a dibujar dándole la vuelta a su mantelito de papel, con sus manchurrones de comida y todo.
En pocos minutos, me dibujó una cabaña en las montañas, con chimenea, muchas nubes en el cielo y mi nombre escrito en grandes letras sobre la colina. Como HOLLYWOOD, pero con ROBERTO.
Pero no quedó ahí la cosa, porque luego vino lo mejor: mi propia montaña rusa rumbo a... ¡las redes sociales! A mi Instagram, a mi Facebook y a mi Twitter, que es muy angelical, no me preguntéis por qué.
Es lo gigante de Ferrés: que te actúa, te canta, te toca el piano, te improvisa un show o te dibuja un mundo genial en el que quedarte a vivir tan a gusto...
Ferrés sí que es una montaña rusa. En sí mismo.
FUNDIDO A NEGRO
Ferrés sí que es una montaña rusa. En sí mismo.
FUNDIDO A NEGRO


